Mons. Ojea: Adviento, un tiempo para reordenar la vida, esperar y preguntarse

Bolivia Misionera 6.12.17. //Aica//El obispo de San Isidro, monseñor Oscar Ojea, afirmó que el Adviento es un tiempo fuerte en la Iglesia y destacó la necesidad que tiene la humanidad de recibir la visita de Dios.

“Para recibirlo, tenemos que saber esperarlo y por eso el Evangelio nos invita a estar atentos, a la vigilancia, nos habla de un señor que se fue de viaje, deja a sus siervos y deja al portero para que lo espere; este Evangelio nos enseña a estar siempre en vela, que la venida del Señor no nos sorprenda, sino que estemos preparando esa venida, como se prepara el amor”, recordó en un videomensaje.

“Una visita se prepara con tiempo, con paciencia, no todo está ordenado, tenemos que saber esperar; el pecado, no, el pecado irrumpe, el pecado no es prolijo, el pecado no prepara, el amor sí, el amor sabe preparar una visita”, agregó.

El prelado consideró que el Adviento es un tiempo para la revisión interior y para preguntarse: “¿qué estamos haciendo con nuestra vida?, ¿qué sentido le damos, hacia dónde vamos?, ¿cuáles son nuestras verdaderas necesidades?, ¿cómo estamos viviendo nuestra vida comunitaria?, ¿cómo estamos vinculándonos con los demás?, ¿cómo los estamos sirviendo?, ¿cómo es nuestro modo de tratarlos?, ¿cómo es nuestro modo de ver a Cristo en los hermanos que realmente lo necesitan”.

“Es el deseo de reencausar la vida preparando esa visita, reordenándola, por eso la insistencia del Evangelio: hay que velar y vigilar, para que esa venida no nos sorprenda”, añadió.

Monseñor Ojea invitó a dejarse “sorprender, para transformar nuestra vida”, al reconocer que “somos frágiles pero tenemos en el fondo algo muy profundo que el Señor ama, el Señor preparó su viaje, preparó su visita, viene de lejos, viene desde el corazón del Padre; tratemos de reordenar nuestra vida y aprendamos a esperar”.

“Tengamos paciencia con nosotros mismos, con nuestros seres queridos, con nuestro país y sabremos cómo hacer que Dios pueda transformar, cada rincón de nuestro corazón, en este tiempo fértil. ¡Qué Dios los bendiga y que vivamos un buen Adviento, una buena visita de nuestro Dios!”, concluyó.+

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