Resumen del Proyecto
A continuacción un resumen del proyecto, pero puedes acceder al documento completo en el siguiente enlace:
La misión permanente en Bolivia
“Discípulo misionero: Escucha, aprende y anuncia”
“Discípulo misionero: Escucha, aprende y anuncia”
Presentación
Somos discípulos misioneros. Todos los bautizados estamos llamados a “recomenzar desde Cristo, a buscar el encuentro con él”.
El discípulo misionero ilumina la realidad con la luz de la fe para descubrir las necesidades de los demás.
El discípulo misionero iluminado en la mente y el corazón por la luz de la fe juzga según los criterios del evangelio.
El discípulo misionero comunica y comparte con los demás el don del encuentro con Cristo.
La misión tiene como finalidad formar comunidades viva de fe que a su vez anuncien la alegría del encuentro con Jesucristo.
Introducción
La Iglesia que camina en Bolivia siente el deber imperioso de repetir con san Pablo. “Ay de mí si no evangelizo” (1 Cor 9, 16)
Hoy estamos invitados a vivir en un estado permanente de misión. Evangelizar constituye la dicha y la vocación propia de la Iglesia, su identidad màs profunda: Ella existe para evangelizar” (Evangelio Nuntianti” 14
Esperamos… ¡ Un nuevo Pentecostés que nos libre de la fatiga, la desilusión, la acomodación al ambiente; una venida del Espíritu Santo que renueve nuestra alegría y nuestra esperanza” (Aparecida 362)
Necesitamos salir al encuentro de las personas para comunicarles y compartir el don del encuentro con Cristo (Aparecida 548)
1. Discípulo: Escucha, aprende y anuncia
- Escucha. Escucha al Maestro. “Vengan y verán” y con sorpresa y fascinación deja todo y se hace discípulo del Señor.
- Aprende. El discípulo mira y contempla al Señor y aprende en esta escuela de comunión el Mandamiento del Amor.
- Anuncia. El discípulo misionero comparte permanentemente la experiencia del acontecimiento del encuentro con Cristo.
Como discípulos misioneros queremos ser instrumentos del Espíritu Santo en la Iglesia, para que Jesucristo sea encontrado, seguido, amado, adorado y comunicado a todos. (Aparecida 14).
2. Objetivos
2.1. Objetivo general:
En fidelidad y obediencia al Espíritu Santo, animar y acompañar a cada bautizado y comunidad a tomar con alegría, entusiasmo y fascinación su encuentro con Jesucristo vivo para que, en su proceso de conversión personal y eclesial, viva, desde la comunidad, como discípulo misionero al servicio del Reino de la Vida.
2.2. Objetivos específicos:
- La Iglesia al servicio del anuncio del Kerigma
- La Iglesia al servicio de la Palabra.
- La Iglesia al servicio de los itinerarios formativos de fe.
- La Iglesia al servicio de la comunión
- La Iglesia al servicio de la misión
- La iglesia al servicio de la vida
3. La pedagogía de la misión.
3.1. Encuentro.
La misión se realiza dentro el dinamismo del encuentro con Jesucristo para encontrarse con las personas y comunicarles la alegría del encuentro.
3.2. Conversión.
La respuesta de quien a escuchado al Maestro busca la conversión, es decir cambia su forma de pensar y de vivir aceptando el misterio de la cruz en su vida.
3.3. Discipulado.
Esto es un proceso de maduración de la fe mediante un itinerario formativo en la fe.
3.4. Comunión.
La Iglesia está llamada a constituirse en una comunidad de amor según el modelo de la Santísima Trinidad y de esta manera “atraer” a los demás por la fuerza del amor (Aparecida 249).
3.5. Misión
El discípulo misionero, a medida que conoce y ama a su Señor, experimenta la necesidad de compartir con otros su alegría, anuncian a Jesucristo muerto y resucitado.
4. Los signos que acompañan la misión
- El tríptico. Retablo donde aparece Jesucristo que asciende a los cielos y envía a los discípulos a anunciar la buena Nueva y bautizar
- La oración de la Misión
- El Himno misionero
- El logotipo
5. Proceso.
Primera etapa: Motivar, convocar a la comunidad eclesial a la misión.
Segunda etapa: Formación de los discípulos misioneros
Tercera etapa: Misión sectorial.
Cuarta etapa: Misión territorial
Conclusión
El discípulo misionero debe conservar “la dulce y confortadora alegría de evangelizar. El discípulo misionero , cuya vida irradia el fervor de quien ha recibido, ante todo en sí mismo la alegría de Jesucristo” (Aparecida 552)
Hermanos el campo de la misión… no sólo son los pueblos no cristianos y las tierras lejanas, sino los ambientes socioculturales, y sobre todo lo corazones.
Por eso discípulo misionero: Escucha, aprende y anuncia. Escucha la voz del Maestro, él te habla al corazón. Aprende el Mandamiento del Amor y Anuncia la experiencia de la belleza del encuentro con Cristo.
Discípulo misionero, no esperes que la gente venga a los templos, sale a buscarla e invita a todos que conozcan y admiren el único tesoro que tiene la Iglesia: Jesucristo, la perla preciosa (Aparecida 549)




