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La fuerza misionera de los Sacramentos

 

1390609 683802168298246 1792336220 nBolivia Misionera 8.11.13.//aciprensa// En la Audiencia General del miércoles 6 de noviembre, el Papa Francisco, continúo la catequesis iniciada el miércoles pasado acerca de la ‘Comunión de los Santos’. Destacó el importantísimo papel que juegan los sacramentos para entrar a formar parte del pueblo de Dios, pues a través de estos nos encontramos con Jesús.

 

“Los sacramentos expresan y realizan una eficaz y profunda comunión entre nosotros, porque en ellos encontramos a Cristo Salvador, y por él, a nuestros hermanos en la fe. Los Sacramentos no son apariencias, no son ritos; los Sacramentos son la fuerza de Cristo, está Jesucristo, en los Sacramentos. Cuando celebramos la Misa, en la Eucaristía está Jesús vivo, Él, vivo, que nos reúne, nos hace comunidad, nos hace adorar al Padre. Cada uno de nosotros, de hecho, mediante el Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía, se incorpora a Cristo y se une a toda la comunidad de los creyentes. Por lo tanto, si bien, por un lado, es la Iglesia que “hace” los sacramentos, por otro, son los sacramentos que “hacen” la Iglesia, la edifican, generando nuevos hijos, agregándolos al pueblo santo de Dios, consolidando su membresía.”

 

También subrayó que todo encuentro con Dios tiene un carácter misionero.

“Cada encuentro con Cristo, que nos da la salvación en los Sacramentos, nos invita a “ir” y a comunicar a los otros la salvación que podemos ver, tocar, conocer, recibir, y que es creíble de verdad, ya que es amor. De esta manera, los Sacramentos nos llevan a ser misioneros. Y el compromiso apostólico de llevar el Evangelio a todas partes, incluso en las más hostiles, constituye el fruto más auténtico de una asidua vida sacramental, porque es participación a la iniciativa salvífica de Dios, que quiere dar la salvación a todos.”

El Papa Francisco alabó la existencia de distintos carismas dentro de la Iglesia y afirmó que estos son dones y gracias que reparte el Espíritu Santo para la edificación de la Iglesia, para hacerla crecer, para su santidad y el cumplimiento de su misión. Son para ponerlos al servicio de la comunidad.

“Los ‘carismas’ son los regalos que nos hace el Espíritu Santo: uno tiene el regalo de ser así, o esta habilidad o esa posibilidad… son los regalos que da, pero no nos los da para que se oculten: nos da estos regalos para participarlos a los demás. No son en beneficio de los que los reciben, sino para la utilidad del pueblo de Dios. Si un carisma, en cambio, un regalo de estos, sirve para afirmarse a sí mismos, hay que dudar que se trate de un auténtico carisma o que se viva fielmente. Los carismas son gracias especiales, dadas a algunos para hacer el bien a otros”.

Terminó la catequesis hablando de de ‘la caridad’, y refirió a ella como el amor que Dios nos da a través del Espíritu Santo. Los carismas en la Iglesia no son más que medios para crecer en amor.

“Sin amor, todos los dones no sirven a la Iglesia, porque donde no hay amor hay un vacío, un vacío que es llenado por el egoísmo. Y les pregunto, ¿si todos somos egoístas, sólo egoístas, podemos vivir en comunidad, en paz? ¿Se puede vivir en paz si todo el mundo es egoísta? ¿Se puede o no se puede? ¡No se puede! Por eso, es necesario el amor que nos une: la caridad. El más pequeño de nuestros actos de amor tiene efectos buenos para todo el mundo! Por lo tanto, vivir la unidad de la Iglesia, la comunión de la caridad significa no buscar el propio interés, sino compartir los sufrimientos y las alegrías de los hermanos, dispuestos a llevar las cargas de los más débiles y los pobres. Esta solidaridad fraterna no es una figura retórica, una forma de decir, sino que es una parte integrante de la comunión entre los cristianos.”