| Frases Relevantes de la 1º Ponencia |
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Frases más importantes de la ponencia “Somos discípulos y misioneros”
Vivir incorporados a Jesús. Obediencia filial al Padre, docilidad al Espíritu. Tenemos el llamado constante de profundizar nuestra relación con Jesús, ser cada vez más estables en nuestro compromiso de trabajar en su estilo y no perder el entusiasmo en nuestro servicio para vivir como discípulos misioneros. El discipulado implica entrar en la experiencia de la irrupción de Dios en la vida del hombre. Cuando realmente, Dios entra en nuestra historia, todo cambia y de manera definitiva y uno comienza a pensar y actuar de diferente manera. No con la nostalgia de lo perdido, sino con el Gozo de vivir con Dios. Entonces la misión de hacer discípulos es lograr que existan personas que hayan experimentado la presencia transformadora de Dios en sus vidas y con ese convencimiento proclamen al mundo de hoy que Dios está actuando, está presente en el mundo y no ausente. Hay que mostrar al mundo no de manera ocasional sino permanente, como discípulos misioneros, que sin Dios no podemos vivir, porque somos testigos de su acción en nuestras vidas y en la de nuestros pueblos. Es más, sólo con Dios hay vida verdadera, sin Dios nos vamos al abismo; porque “el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo Encarnado” (G.S. 22) Cada encuentro con Cristo conlleva un compromiso y exige practicar el espíritu de las bienaventuranzas. Jesús cuando enseña no nos llena de conocimientos, sino fundamentalmente hace emerger en nosotros una nueva conciencia, una nueva actitud y una nueva motivación. En todo tiempo, pero especialmente cuando vivimos circunstancias históricas difíciles, como la nuestra, uno dice: ¿De dónde me agarro, dónde me apoyo?. A nosotros discípulos misioneros, Jesús nos invita para que seamos capaces de crear una nueva historia, una nueva sabiduría que puede convertir la tierra en un lugar donde surgen nuevas alternativas de vida. No podemos prolongar la forma de vida donde el placer, el poder, el dinero y la conveniencia son los máximos. Hay que luchar para que en la vida, el amor sea más fuerte que el odio, la paz más buscada que la violencia, la verdad que esté por encima de la mentira y la justicia sea referencia principal para todos nuestros actos. El discípulo que quiera ir detrás de Jesús no puede ignorar la cruz, porque es un elemento necesario en su seguimiento. No hay seguimiento de Jesús sin la experiencia de la cruz. Por lo tanto, tomar la cruz significa asumir una vida fiel al Evangelio, que de frente al mundo es una revelación incontestable, tan clara que para nadie es desapercibido, como ha sido la misma vida de Jesús. Por: Miguel Albino |
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