| "Anunciar a Jesucristo a nuestro mundo, como fuente de sentido, como manantial de paz y de esperanza |
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OMPRESS-CÓRDOBA (22-09-09) Mons. Juan José Asenjo Pelegrina, arzobispo coadjutor de Sevilla y administrador apostólico de Córdoba ha inaugurado oficialmente este domingo la campaña del Domund en la diócesis de Córdoba. Durante la peregrinación de los responsables de la pastoral misionera a Montilla, patria de San Francisco Solano, Mons. Asenjo pronunció una homilía en la que comenzó alabando la figura de este gran santo misionero del que se celebra un Año Jubilar."Perú, Argentina, Bolivia, Paraguay y otras naciones de la América hispana conocieron su fe que movía montañas, su amor a Jesucristo y a la Santísima Virgen, su vida de oración y penitencia, su humildad, su alegría sobrenatural, su amor a los pobres y sus muchos milagros. Innumerables pueblos de toda la rosa de los vientos de la geografía americana conocieron, sobre todo, su celo por la salvación de las almas y su ardor apostólico y misionero". Este ejemplo misionero hace de la renovación del compromiso misionero de toda la Iglesia una de las primeras urgencias pastorales en esta hora, también en las viejas cristiandades occidentales que se han convertido en territorios de misión. "En Occidente estamos construyendo un mundo autosuficiente y orgulloso de sus avances técnicos, un mundo que ha alumbrado una antropología sin Dios y sin Cristo, considerando al hombre como el centro y medida de todas las cosas, entronizándolo falsamente en el lugar de Dios". "Pero si la misión tiene pleno sentido en Occidente, necesitado de una profunda reevangelización, sigue también teniendo sentido en los países donde el Evangelio no ha sido suficientemente anunciado y donde millones y millones de hombres y mujeres no conocen la salvación de Jesucristo, porque no han sido iluminados con la luz del Evangelio" (.) "La Beata Teresa de Calcuta solía repetir que la 'primera pobreza de los pueblos es no conocer a Cristo', y un teólogo protestante, D. Bonhoeffer, exterminado en los campos de concentración del nazismo, nos dejó escrito que 'no hay mayor impiedad que ofrecer al mundo algo menor que Jesucristo". "Como los setenta y dos discípulos mediada la vida pública de Jesús, como los Apóstoles en Pentecostés, que reciben de Jesús el encargo de ir al mundo entero a anunciar el Evangelio, como San Francisco Solano, que habiendo escuchado esta palabra del Señor, deja su patria para predicar a Jesucristo en lejanos países, también nosotros somos destinatarios del mandato de Jesús". "Hay demasiado dolor e infelicidad en nuestro mundo como para que los cristianos, sacerdotes, religiosos y laicos, creamos que ya está todo dicho y todo hecho. Jesús y su Evangelio siguen siendo un tema pendiente en el corazón de los hombres de hoy, y a nosotros se nos ha confiado su anuncio desde las plazas y las azoteas del nuevo milenio que estamos comenzando, en el que más que nunca estamos emplazados a anunciar a Jesucristo a nuestro mundo, como fuente de sentido, como manantial de paz y de esperanza y como nuestra única posible plenitud". "Pero para evangelizar es preciso estar evangelizado. Es necesario que el misionero esté convertido, que reconozca a Jesucristo como su único Señor y que aspire seriamente a la santidad. Debe sentirlo vivo y cercano, cultivar su amistad, crecer en su intimidad, sentir la experiencia de Dios en la escucha de su Palabra, en la oración y en la recepción frecuente de los sacramentos, especialmente de la penitencia y de la eucaristía. Nada de esto está pasado de moda". |
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